(PARTE I)

Los preservativos iban a evitar o reducir los embarazos de adolescentes. Ha ocurrido lo contrario. ¿cual es la raiz del tema?

Los defensores del aborto dicen que los preservativos son la forma de reducir o evitar los embarazos de adolescentes, pero una destacada ginecóloga norteamericana sostiene que ese enfoque viene fracasando porque ignoran la raíz de la causa.

“¿El embarazo del adolescente es realmente el problema, o el síntoma de un problema mayor?” preguntó la Dra. Monique Chireau en una mesa de delegados de las Naciones Unidas. Por invitación de Population Research Institute y auspiciado por la Misión Mexicana de las Naciones Unidas, la Dra. Monique Chireau, especialista en Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Duke, trajo una voz fresca y científica al debate de las Naciones Unidas para solucionar la mortalidad materna y el embarazo del adolescente. 

“En mi opinión, el embarazo del adolescente es un síntoma del declive de toda una sociedad”, puntualizó la Dra. Chireau, argumentando por una nueva metodología en el enfoque de las Naciones Unidas. “Los magros resultados de lo hecho hasta ahora nos exige dar un paso atrás para analizar los factores de riesgo en la sociedad por los cuales las jóvenes quedan embarazadas.”

Ciertamente la evidencia recogida en diversos estudios muestra que “las niñas en el rango de 11-14 años tienen los mas altos riesgos” de muerte durante o después del embarazo. También es claro que el embarazo en adolescentes es un tema que tiene fuertes implicaciones en el futuro económico de las adolescentes. Éstas tienden a abandonar la escuela, sus ingresos están al nivel de pobreza o por debajo y rara vez son capaces de lograr una paridad tanto educativa como económica con sus coetáneos.

Sin embargo, no hay suficientes estudios de comparación sobre riesgos durante el embarazo entre adolescentes solteras enfrentando ambientes desfavorables con  adolescentes casadas en sociedades estables, explicó la Dra. Monique Chireau.  Este tipo de comparación nos daría luces sobre lo que los gobiernos podrían hacer para ayudar a las adolescentes embarazadas. 

La evidencia científica contradice las tesis a favor del aborto y la anticoncepción

Un argumento frecuente para la ampliación del aborto es que evita la mortalidad materna y el embarazo de la adolescente, explicó la Dra. Chireau. “Chile tiene leyes del aborto muy restringidas, y sin embargo, cuenta con las tasas mas bajas de mortalidad materna en el mundo.” A propósito, Chile tiene unos registros de datos excelentes y buenos servicios de asistencia materna primaria.

 “Los embarazos en adolescentes son elevados en áreas con tasas de natalidad bajas, con excepción de Sudáfrica,” señaló la Dra. Chireau, analizando las cifras de los 5 continentes. “Tasas de embarazos en adolescentes, suicidios masculinos y femeninos, el homicidio y la depresión coinciden en parte.”

“Inglaterra tiene las tasas mas elevadas de embarazos de adolescentes en Europa. A pesar de 10 años de intensos esfuerzos del Partido Laborista, aplicando estrategias típicas de prevención, incluyendo la ampliación de la educación sexual, la creciente disponibilidad a la anticoncepción y el aumento al acceso del aborto (sin el consentimiento de los padres), la tasa de natalidad entre las adolescentes ha continuado aumentando de 5% a 10% por año y el 50% de embarazos de adolescentes en Inglaterra termina en aborto”.

“Dado que Gran Bretaña tiene acceso universal a la asistencia médica primaria como todo país desarrollado, la mortalidad materna permanece baja. Pero si los embarazos de adolescentes aumentan 5 a 10% en un país en vías de desarrollo (debido a este enfoque fallido de la educación sexual, el aborto y la anticoncepción), su mortalidad materna podría fácilmente dispararse.”

De hecho, artículos médicos publicados ponen en duda la educación sexual actual y las estrategias del aborto para reducir la maternidad adolescente. No obstante y aunque parezca mentira, estos estudios son prácticamente ignorados. En el 2002, el British Medical Journal publicó un meta-análisis sobre el punto. Un meta-análisis es una cuidadosa reseña sistemática, un método que detecta con precisión las pequeñas diferencias, analizando beneficios y daños. Este estudio abarcó 12 bases de datos electrónicos, 10 journals de prestigio, contacto con los autores y descubrió que las estrategias de prevención, educación sexual estándar y la planificación familiar, “no retrasan el inicio de las relaciones sexuales, ni mejoran el uso de métodos de control natal entre los jóvenes, ni tampoco reducen el número de embarazos en mujeres jóvenes”. También el mismo metanálisis “muestra que algunos de estos programas aumentan las tasas de embarazo y las enfermedades de transmisión sexual.”

Inflar las estadísticas de mortalidad materna y embarazos adolescentes

Esta fue la tónica del discurso feminista en la reunión de la Comisión sobre el Status de la Mujer en marzo, más conocida como “Beijing + 15”. Su objetivo era reiterar que la panacea era el uso universal de anticonceptivos, el aborto legalizado y una super agencia del género dentro de UN.

“Cada minuto una mujer muere por causas relacionadas al embarazo” Dr. Yves Bergevin, UNFPA, sesión inaugural de la reunión de la Comisión sobre el Status de la Mujer 2010, Naciones Unidas.

“Los programas rígidos, moralistas, de sólo abstinencia promovidos por una política federal anterior… son un experimento fallido”, Instituto Guttmacher, comunicado de prensa reciente, citando el incremento de 3% de embarazos de adolescentes en los Estados Unidos durante el año 2006 “No puedes morir por un embarazo si no estas embarazada. Por lo tanto, el acceso universal a la planificación familiar es lo más efectivo a corto plazo para reducir la mortalidad materna.
´el combo clásico´ incluye preservativos, anticonceptivos orales, inyectables, Depo-Provera, métodos a largo plazo, implantes, y una vez que la familia ha decidido no tener más hijos, la permanente ligadura de trompas y vasectomía.”. Dr. Bergevin, UNFPA.

 “Se estima que hasta 100,000 muertes maternas podrían evitarse cada año si la necesidad de la anticoncepción se cumpliera con eficacia… Cada año, casi 70,000 niñas con edades entre los 15 y 19 años mueren por complicaciones relacionadas con el embarazo” “La situación mundial de los niños en el 2009”, UNICEF

-Continuará-

Steven W. Mosher Presidente

Dra. Monique Chireau

Fuente: http://www.sinsida.com/analisis/montador.php?tipo=noticia&categoria=analisis&fichero=Emba9-5-10

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Debate sobre educación sexual, Antena3 TV.

Parte 1:

Parte 2:


«En la concepción socialista no se acepta el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones; comprenderán por tanto el por qué no puede realizarse un pacto de Estado sobre Educación»

Educar es tener una idea precisa del modelo de persona que se persigue; es decir, enseñar a que se tenga muy claro qué merece el empleo de nuestro esfuerzo y de nuestra vida y qué no lo merece; qué es sustancial y qué accidental, y por tanto opinable; si apostamos por la verdad, la honradez y el respeto a los demás, o si lo hacemos por el dinero, el éxito, el placer o el poder. Educar es enseñar el significado de la vida, el por qué y para qué vivir, lo que propicia el desarrollo de la persona.

El estudio capacita y prepara para la vida. Para ello los centros de enseñanza deben ser eso, centros de enseñanza que saben exigir y no garajes para chicos. Objetivo de la enseñanza es la educación académica, impartiendo unos conocimientos que transmiten a los alumnos los elementos básicos de la cultura, pero formándoles también para que sepan asumir sus deberes morales, pues la formación del carácter es aún más importante que la transmisión de unos conocimientos, ayudándoles a que encuentren estímulos y motivación, en especial en lo referente al estudio y trabajo, para que así puedan tener una categoría personal y ejercer sus derechos sabiendo respetar los de los demás. No nos olvidemos que el mundo se cambia por las ideas, porque son éstas las que guían la acción, aunque está claro que el primer paso para mejorar el mundo es la mejora de nosotros mismos.

El primer deber de los alumnos es estudiar. No se adquieren conocimientos sin esfuerzo y el trabajo es una pieza indispensable en la formación personal e integral de los adolescentes. Es indudable que una enseñanza que se precie es una enseñanza en valores, debiendo creyentes y no creyentes encontrar un campo común en la Declaración de los Derechos Humanos, de los que nuestra Constitución afirma que es a su luz como hay que interpretar la propia Constitución y nuestros derechos y libertades. Y uno de estos derechos humanos y constitucionales es el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones religiosas y morales.

Ahora bien, ¿cuál es la concepción socialista sobre la educación? Para los socialistas, la escuela debe ser única, pública y laica. Lo de única y pública no es muy compatible con la libertad de enseñanza, que también es derecho constitucional. Lo de laica va entendida en sentido laicista, porque todos tienen que pasar por el aro de un adoctrinamiento en el que no se hacen referencias a valores como bien, mal o verdad, y por supuesto a Dios. No existe una moral objetiva superior a las normas jurídicas. Zapatero nos dice en una entrevista publicada en febrero del 2006: «La idea de una ley natural por encima de las leyes que se dan los hombres es una reliquia ideológica frente a la realidad social y a lo que ha sido su evolución. Una idea respetable, pero que no deja de ser un vestigio del pasado». Incluso los derechos humanos tienen como únicos fundamentos el relativismo y el positivismo jurídico, creándose un nuevo grupo de derechos humanos y así se explica que el aborto pueda ser un derecho, que el matrimonio sea algo solucionable gracias al divorcio Express, que dé lo mismo el matrimonio homosexual que el heterosexual, que la pederastia sea admisible a partir de los trece años y que se enseñe a los menores de esa edad a masturbarse y acostarse juntos ellos con ellos y ellas y viceversa, porque para eso está la ideología de género (artículos 5 y 8 de la Ley del Aborto). Se trata que sea el Estado y no los padres los encargados de la formación moral de los niños en la línea del pensamiento único y lo políticamente correcto, tachando de no objetiva, intolerante y discriminatoria la enseñanza inspirada en valores cristianos.

Comprenderán ustedes que en la concepción socialista no se acepta el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones, y por tanto el por qué no puede realizarse un pacto de Estado sobre Educación.

02.06.10 – PEDRO TREVIJANO | EDUCADOR Y SACERDOTE

Fuente: http://www.larioja.com/v/20100602/opinion/criterios-educativos-socialistas-20100602.html

FEMINICIDIO GLOBAL: EL ESQUELETO DENTRO DEL ARMARIO DEL FEMINISMO ABORTISTA.

Más del 40% de los nacimientos anuales del mundo ocurren en países donde una niña tiene muchas menos probabilidades de nacer que un niño. Durante más de 30 años, se ha estado usando el eufemismo “preferencia por el varón” en sociedades donde es común realizar ecografías, con el objeto de saber si la criatura por nacer es una niña para entonces abortarla. Este feminicidio silencioso ha creado una crisis demográfica en el mundo contemporáneo. ¿Cómo es posible que “100 millones de niñas que no están”, un titular reciente en el Boston Globe, pueda ocurrir sin que ninguna importante institución u organización mundial se haya movilizado para luchar contra ello?

Amartya Sen, el economista de la India ganador del Premio Nóbel, levantó la voz de alarma acerca de la ausencia de mujeres en un controversial artículo publicado en el New York Review of Books en 1990. El Sr. Sen comenzó con la simple observación de que tiene que haber una mortífera discriminación contra las mujeres, porque el promedio de longevidad de las mujeres es varios años superior al de los hombres; sin embargo, las mujeres son minoría en las poblaciones de muchos países. En un artículo publicado en el 2003 en la British Medical Journal, que enfatizaba el rol de los abortos por selección del sexo, Sen confesó no haberse dando cuenta de que el principal factor de la ausencia de mujeres era la discriminación contra ellas antes del nacimiento más que después de él.

Aún antes, la filósofa Mary Anne Warren publicó, en 1985, Gendercide: The Implications of Sex Selection (“Génerocidio: Las implicaciones de la selección del sexo”, traducción libre). Este nuevo término, acuñado por la Sra. Warren, se derivó de la palabra “genocidio”, pero con la distinción de que las matanzas tienen por blanco a uno de los dos sexos. Increíblemente, para una persona explícitamente alarmada acerca de las masacres basadas en el género, la opinión de la Sra. Warren es que “existe un mayor peligro de que la prohibición legal de la selección del sexo pondría en peligro otros aspectos de la libertad reproductiva de las mujeres”. Su postura extremista a favor del “derecho” al aborto la hace incapaz de defender las vidas de las mujeres por nacer que no son deseadas, y no es la única entre las feministas preaborto.

En el 2007, se propuso una resolución condenando el aborto por selección del sexo en la reunión anual de la Comisión de la ONU sobre el Status de la Mujer. La resolución contaba con un amplio apoyo y evidentemente estaba enfrentando el problema de la discriminación contra las mujeres. Imagínense mi sorpresa y la de muchas otras personas, cuando las poderosas organizaciones no gubernamentales para los derechos de las mujeres ante la ONU, cabildearon duramente y con éxito hasta impedir su aprobación, cosa que lograron con la ayuda de sus aliados en la Unión Europea y de China. El principal “argumento” de las feministas proaborto en los pasillos de la ONU, era que esta resolución era una “movida táctica” de los cabilderos provida ante la ONU y que el “derecho” al aborto no podía ser limitado de ninguna manera.

Muchos estarían de acuerdo con que ningún movimiento social puede sobrevivir a largo plazo si existe una traición fundamental contra la razón de su existencia. El motivo del feminismo es luchar contra la discriminación de las mujeres. Por lo tanto, es una increíble hipocresía el que grupos y líderes influyentes de un movimiento digan que defienden el “derecho” de las mujeres a elegir el aborto sin límites, por encima de luchar para salvar a millones de niñas por nacer que son el blanco de la muerte todos los años por el único “crimen” de ser mujer.

Mucha gente apenas está despertando ante el génerocidio de toda una generación de mujeres en Asia. Pero cuando comiencen a hacer preguntas difíciles acerca de cómo ello se ha permitido, al “feminismo” institucionalizado se le hará más difícil todavía dar una explicación de su forma de actuar.

Joseph Meaney

Director de Coordinación Internacional de HLI

Fuente: http://www.vidahumana.org/news/17mayo2010.html#3


Cuando se trata de hablar con los padres de cuestiones de salir, las adolescentes tienden a revelar más que los varones, y de ambos sexos en general, prefieren hablar con sus madres.

Sin embargo, un nuevo estudio encontró que tanto chicas como chicos son igualmente reacios a hablar sobre cuestiones relacionadas con el sexo y lo que hacen en “sus citas” sin supervisión. Y en este caso, los adolescentes no tienen ninguna intención de hablar ni con la madre ni con el padre.

Los resultados mostraron que la cantidad de información que los padres reciben de sus hijos adolescentes sobre sus citas depende de muchas variables, incluyendo la edad, el género, y qué tipo de cita sea.

“Muchos padres se frustran porque sienten que les falta comunicación con sus hijos adolescentes, esto es una prueba de que aumenta la distancia o que la influencia disminuye”, explicó Christopher Daddis, co-autor del estudio y profesor asistente de psicología en la Universidad Estatal de Ohio en Marion. “Lo que encontramos es que los adolescentes están dispuestos a hablar con sus padres sobre algunas cuestiones, pero las circunstancias pueden cambiar a medida que crecen y se sienten más autónomos”.

La investigación fue publicada en una edición reciente de la Diario de la adolescencia. El estudio incluye una encuesta a 222 adolescentes en el grado 9 y 12 en un instituto de la ciudad de Ohio. Alrededor de la mitad de ellos eran varones y la otra mitad eran chicas.

A los estudiantes se les pidió calificar lo dispuestos que estaban a revelar información específica a sus padres sobre 22 diferentes temas relacionados con su vida amorosa. Basándose en los resultados, Daddis separó los temas en tres categorías: La primera categoría incluía la identidad de su novio o novia, así como la información sobre su familia, su carácter personal y qué tipo de estudiantes eran. La segunda categoría envolvía cuestiones más personales, como qué hizo el joven con su pareja sin supervisión de los padres y si mantuvieron relaciones sexuales. Y la tercera, comprendía las maneras de demostrar su afecto, como cogerse de la manos, los besos y demás.

Daddis halló que los adolescentes estaban más dispuestos a hablar con sus padres acerca de la identidad de su pareja y la forma en que demostraban afecto. En concreto, las jóvenes comparten información con más frecuencia que los varones, y en ambos sexos, la madre era su primer confidente. Además, los resultados del estudio mostraron que los adolescentes más jóvenes y más mayores estaban igualmente dispuestos a hablar con sus padres sobre estos dos temas.

Todos los adolescentes revelaron poco acerca de lo que hicieron sin el control de sus padres y si mantuvieron relaciones sexuales. No hay ninguna diferencia entre sexos cuando se refería a cuestiones relacionadas con el sexo y la supervisión, por lo que ni las chicas o chicos expresaron su interés de hablar con sus padres al respecto. Sin embargo, en la mayoría de los temas, los adolescentes más jóvenes manifestaron un nivel significativamente más alto de comunicación que los adolescentes de más edad.

El estudio encontró que los adolescentes que tienen un mayor nivel de confianza con sus padres también cuentan más. Daddis se sorprendió de que la conexión entre la confianza y la revelación era especialmente fuerte en las chicas, y especialmente en cuestiones relacionadas con el sexo y la supervisión. “Es importante que los padres proporcionen un ambiente donde el adolescente pueda sentirse cómodo y confiado. Una relación de confianza entre padres y adolescentes crea un clima apropiado para el sano desarrollo de la autonomía”, dijo Daddis.

Además, los investigadores encontraron que los adolescentes eran más propensos a discutir temas que ellos pensaban que podría implicar un daño a los demás y que podían tener consecuencias graves. “Encontramos que los adolescentes están más dispuestos a hablar con sus padres acerca de un problema si se sentían que les podría hacer daño a sí mismos o tener consecuencias que pueden afectar a los demás”.

Daddis apuntó que los padres deberían darse cuenta de que es natural que los adolescentes busquen más independencia y establezcan límites en torno a lo que revelan. “El desarrollo de una relación de confianza es una de las cosas más importantes que los padres pueden hacer para mantener una comunicación constante”, dijo.

El estudio fue co-escrito por Danielle Randolph, estudiante de la Ohio State University.
Fuente: Universidad estatal de Ohio
http://www.medicalnewstoday.com/articles/188064.php

La Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), declaró el año pasado (2009), en uno de sus documentos, que “la sexualidad es un aspecto fundamental de la vida humana, pues comporta dimensiones físicas, espirituales, sociales, económicas, políticas y culturales” [1]. El documento de la UNESCO siguió diciendo que la “educación” sexual es importante, debido “al impacto que los valores culturales y las creencias religiosas tienen en los individuos, especialmente en la gente joven, en cuanto al manejo de sus relaciones con sus padres, maestros, otros adultos y sus comunidades” [1].

Este documento, que es considerado una “guía”, contiene un conjunto de directrices para que todos los países las utilicen una vez realizadas las adaptaciones culturales apropiadas. La Guía fue desarrollada luego de una consulta con miembros de distintos organismos de la ONU: ONUSIDA, UNFPA, UNICEF, OMS [2] y la propia UNESCO. El documento considera esencial el rol de las escuelas; pues la mayoría de los niños pasan la mayor parte del día en ellas. Según la Guía, las escuelas poseen la infraestructura y los adultos de confianza — maestros y administradores — que se necesita para que puedan llegar a ser los centros comunitarios que proporcionen los enlaces a los servicios de “salud sexual y reproductiva”.

En este contexto es muy preocupante el énfasis que el informe le da al “derecho” que los adolescentes tienen a la “confidencialidad” en materia de “salud reproductiva”, al extremo de que sus propios padres quedan excluidos: “Hay lugares donde la gente puede acudir para obtener apoyo en [cuestiones de] salud sexual y reproductiva (por ejemplo: … servicios de anticoncepción [y] … aborto… Una buena fuente de ayuda mantiene la confidencialidad y protege la privacidad”.

Acto seguido el documento explica lo que significa la palabra “confidencialidad” diciendo: “Para promover la salud y el desarrollo de los adolescentes, también se les anima a los estados miembro a respetar estrictamente su derecho a la privacidad y a la confidencialidad, incluyendo la consejería y el asesoramiento en materia de salud… Esta información puede ser dada a conocer solamente con el consentimiento del adolescente… Los adolescentes que son considerados lo suficientemente maduros para recibir consejería sin la presencia de sus padres u otras personas, tienen derecho a la privacidad y pueden pedir servicios confidenciales… [Ello] incluye servicios apropiados de salud sexual y reproductiva”.

El documento define la “educación” sexual como una manera de abordar la enseñanza de la sexualidad y las relaciones que sea apropiada a la edad, culturalmente relevante y realizada de tal manera que proporcione información científicamente “precisa”, “realista” y desprovista de “juicios parcializados”. La Guía también alega que los programas actuales de “educación” sexual en EEUU y otros países desarrollados o en desarrollo, han sido elaborados con el objeto de “reducir” los embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluyendo el VIH; y no para proporcionar información acerca de la “salud sexual y reproductiva”.

Debemos señalar enseguida que la frase “salud sexual y reproductiva” es un eufemismo que utilizan las organizaciones antivida para ocultar el aborto y los anticonceptivos, incluyendo los que son abortivos, a pesar de que en ningún documento oficial de la ONU se ha incluido el aborto en la definición de este término [3].

Los autores de la Guía también alegan que los programas de abstinencia en EEUU han tenido un “efecto mínimo” en cuanto a posponer la iniciación de la actividad sexual. De hecho, el actual gobierno federal de EEUU tiene la misma línea ideológica de la ONU. Un “estudio”, realizado por agencias de dicho gobierno, sobre la enseñanza de la abstinencia sexual a adolescentes, arrojó las siguientes “conclusiones”, que fueron publicadas en noviembre del 2009: (1) “no hay” evidencia de que dicha enseñanza logre impedir los embarazos, las ITS y el VIH [3], y (2) se recomienda, en su lugar, una “educación” en “salud sexual y reproductiva”. [4]

Sin embargo, estas “conclusiones” del “estudio” del gobierno de EEUU, que la UNESCO ha aceptado, son absolutamente falsas. Se estrellan estrepitosamente contra los datos proporcionados en nuestro primer artículo de este mismo boletín. Y, como, demostraremos en un ulterior artículo, este “estudio” está desacreditado. (Consultar: http://www.vidahumana.org/news/19abril2010.html#3)

Basándose en esas “conclusiones”, el documento de la UNESCO propone “mejorar” la situación actual por medio de la introducción de una enseñanza “eficaz”, basada en las escuelas, de la “salud sexual y reproductiva”, comenzando a la edad de 5 años.

El segundo volumen de la Guía de la UNESCO contiene una descripción extensa y muy concreta del contenido que recomienda para esta enseñanza según las edades de los estudiantes. Los conceptos claves son (1) las relaciones, (2) los valores, las actitudes y las capacidades, (3) la cultura, la sociedad y los derechos humanos, (4) el desarrollo humano, (5) el comportamiento sexual, y (6) la “salud sexual y reproductiva”. Entre los objetivos del aprendizaje se encuentran los siguientes: (1) La redefinición de la familia en términos de “diferentes tipos de familia” para las edades de 5 a 8 años, (2) los valores en relación con el género, las relaciones, la intimidad, la sexualidad y la reproducción para las edades de 9 a 12 años, (4) y (6) el uso correcto y consistente del condón y los anticonceptivos también para las edades de 9 a 12 años y (5) la masturbación para las edades de 9 a 12 años.

En próximos artículos presentaremos el tipo de “educación” sexual que otras organizaciones antivida también quieren implementar en el mundo, como si fuese un “derecho humano internacional” de niños, adolescentes y jóvenes.

Los padres de familia hispanos de EEUU y América Latina, ¿quieren este tipo de “educación” sexual que propone la UNESCO para sus hijos? ¡Por supuesto que no! ^

 

 Felipe Vizcarrondo, MD, MA, es médico pediatra y cardiólogo, especialista en bioética, y colaborador de VHI. 
Fuente: http://www.vidahumana.org/news/19abril2010.html#3 
 Notas:
[1]. International Technical Guidance on Sexuality Education, vol. 1, The Rationale of Sexuality Education, UNESCO, http://hivaidsclearinghouse.unesco.org
[2]. El ONUSIDA es el organismo que se ocupa de la “prevención” del SIDA; las siglas “UNFPA” se refieren, en inglés, al Fondo de Población de la ONU; las siglas “UNICEF” se refieren, también en inglés, al Fondo de la ONU para la Infancia; y las siglas “OMS” se refieren a la Organización Mundial de la Salud.
[3]. Véase: “El por qué el eufemismo ‘salud reproductiva’ sí incluye el aborto (II)”, Boletín Electrónico de VHI, Vol. 8, No. 20, 2 de junio del 2004, http://www.vidahumana.org/news/2JUNIO04.html. Totalmente documentado. En cuanto a que el término “salud reproductiva” fue definido oficialmente por la ONU sin incluir el aborto, véase: UNFPA, Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, 1994, par. 7.2 y par. 8.25, http://www.unfpa.org/spanish/icpd_poa.htm.
 [4]. Prevention of HIV/AIDS, other STIs and Pregnancy: Group-based Abstinence Education Interventions for Adolescents, The Community Guide, CDC, United States HHS, http://thecommunityguide.org/hiv/abstinence.ed.html.

Con esta Ley, y dada la mentalidad que hay detrás, en la que lo único importante es poner la sexualidad al servicio del placer, mucho nos tememos que como ya ha sucedido en diversos lugares, se trate en la educación sexual de pervertir a nuestros chavales mostrándoles cómo practicar los diversos tipos de sexo.

Ante la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo, quiero hacer referencia a los problemas que plantea esta ley en torno a la educación sexual. Veamos lo que dice la Ley:

            “Artículo 5. Objetivos de la actuación de los poderes públicos.

1. Los poderes públicos en el desarrollo de sus políticas sanitarias, educativas y sociales garantizarán:

a) La información y la educación afectivo sexual y reproductiva en los contenidos formales del sistema educativo…

e) La educación sanitaria integral y con perspectiva de género sobre salud sexual y salud reproductiva.

f) La información sanitaria sobre anticoncepción y sexo seguro que prevenga, tanto las enfermedades e infecciones de transmisión sexual, como los embarazos no deseados”.

            Aquí nos encontramos ya con varios problemas: ¿corresponde al Estado dar la educación sexual? Y ¿qué significa en concreto lo de la perspectiva de género?

            La primera pregunta tiene fácil contestación. Según la Declaración de Derechos Humanos de la ONU art. 26.3: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”, y la Constitución española dice en su art. 27.3: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Es decir corresponde a los padres, no al Estado, decidir qué tipo de convicciones morales han de inculcarse a sus hijos. Con esta Ley el Estado se arroga funciones propias de los padres y al quebrantar los derechos humanos, incide en el totalitarismo.

            En cuanto a la segunda pregunta, la perspectiva de género, tiende a cancelar la diferencia entre ambos sexos, considerándola como un simple efecto de un condicionamiento histórico-cultural. En esta línea, la diferencia entre los “géneros” humanos, no es natural, sino que aparece en el curso de la historia, es creada por la sociedad y es, por tanto, cultural. La diferencia corpórea, llamada sexo, se minimiza, mientras la dimensión estrictamente cultural, llamada género, se subraya al máximo y se considera primaria, hasta el punto de que cada individuo escoge el sexo y el modo de vida que más le atrae, no admitiéndose que la naturaleza y sus presupuestos biológicos tengan algo que decir. Para esta antropología, que pretende favorecer perspectivas igualitarias para la mujer, liberándola de todo determinismo biológico e incluso de la distinción de sexos misma; homo, hetero y bisexualidad son igualmente válidas y tan solo una cuestión de preferencia. Esta concepción considera a la castidad como algo obsoleto e inspira ideologías que promueven, por ejemplo, liberar a los adolescentes y jóvenes de la supervisión familiar, facilitándoles el acceso a cualquier método de control de la fertilidad incluido el aborto, a fin que puedan disfrutar de una sexualidad satisfactoria y segura, libre de la amenaza de un hijo no deseado; así como cuestiona a la familia a causa de su índole natural biparental, esto es compuesta de padre y madre, y defiende el modelo de sexualidad polimorfa. Bajo la máscara del igualitarismo, se esconde la asimilación total y se prohíbe a la mujer su derecho a serlo y en consecuencia el de ser ella misma. Para un cristiano y para cualquier persona con sentido común, existe la dualidad de lo “masculino” y lo “femenino”, y gracias a esa dualidad,  lo “humano” se realiza plenamente. Estamos en una sociedad enferma, donde hay que demostrar hasta lo obvio y evidente, como es que soy varón o mujer y en la que el relativismo nos quita el sentido común.

            No nos extrañe por ello que los artículos 8 y 9 de la Ley recen así, aunque desde luego esta Ley hace cualquier cosa menos rezar:

            “Artículo 8. Formación de profesionales de la salud.

La formación de profesionales de la salud se abordará con perspectiva de género e incluirá:

a) La incorporación de la salud sexual y reproductiva en los programas curriculares de las carreras relacionadas con la medicina y las ciencias de la salud, incluyendo la investigación y formación en la práctica clínica de la interrupción voluntaria del embarazo.

b) La formación de profesionales en salud sexual y salud reproductiva, incluida la práctica de la interrupción del embarazo.

c) La salud sexual y reproductiva en los programas de formación continuada a lo largo del desempeño de la carrera profesional.

d) En los aspectos formativos de profesionales de la salud se tendrán en cuenta la realidad y las necesidades de los grupos o sectores sociales más vulnerables, como el de las personas con discapacidad”.

            “Artículo 9. Incorporación de la formación en salud sexual y reproductiva al sistema educativo.

El sistema educativo contemplará la formación en salud sexual y reproductiva, como parte del desarrollo integral de la personalidad y de la formación en valores, incluyendo un enfoque integral que contribuya a:

a) La promoción de una visión de la sexualidad en términos de igualdad y corresponsabilidad entre hombres y mujeres con especial atención a la prevención de la violencia de género, agresiones y abusos sexuales.

b) El reconocimiento y aceptación de la diversidad sexual.

c) El desarrollo armónico de la sexualidad acorde con las características de las personas jóvenes.

d) La prevención de enfermedades e infecciones de transmisión sexual y especialmente la prevención del VIH.

e) La prevención de embarazos no deseados, en el marco de una sexualidad responsable”.

Es indudable que muchos médicos y personal sanitario piensan que el sentido de su profesión, que muchos ven como una auténtica vocación, es ayudar y tratar de sanar a los enfermos, y desde luego, en ningún caso, con una gloriosa tradición que arranca por lo menos con el juramento hipocrático, del siglo V antes de Cristo, matar al paciente. Encontramos en este juramento la siguiente frase: “Tampoco daré un abortivo a ninguna mujer”. No nos extrañe por ello que varias Facultades se hayan declarado objetoras a esta Ley, aunque debo advertir que estoy empleando la palabra Ley en sentido impropio, pues según la conocida definición de Santo Tomás: “Ley es ordenación de la razón al bien común…” y esta Ley, dedicada a favorecer el crimen abominable del aborto, no es verdadera Ley, pues no cumple la definición de Ley.

            Con esta Ley, y dada la mentalidad que hay detrás, en la que lo único importante es poner la sexualidad al servicio del placer, mucho nos tememos que como ya ha sucedido en diversos lugares, se trate en la educación sexual de pervertir a nuestros chavales mostrándoles cómo practicar los diversos tipos de sexo, y sobre cómo enseñar a otros chavales a hacerlo,  pues usar la sexualidad de modo responsable es tan solo para ellos utilizar el preservativo a fin de evitar embarazos y enfermedades sexuales, aunque su eficacia tan solo sea relativa. Es indudable que hay que  advertir a los padres de lo que está sucediendo para que estén atentos y no permitan se destroce la vida de sus hijos.

Pedro Trevijano, sacerdote